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FLORA Y FAUNA

La compleja red de humedales que compone la Reserva Iberá alberga una gran cantidad y variedades de especies, algunas de las cuales se encuentran exclusivamente en este lugar.

Con sus 13.000 km2 de superficie, los Esteros del Iberá constituyen el humedal de agua dulce más grande de la Argentina. Allí habitan más de 4.000 especies de vegetales y animales, cifra que representa el 30% de la biodiversidad total del país.

Entre toda esta diversidad, Iberá es refugio de especies en peligro de extinción a nivel nacional e internacional, como el lagarto de Azara (Liolaemus azarai), yacarés negro y overo (Caiman yacaré y Caiman latirostris), el tordo amarillo (Xanthopsarflavus), el ciervo de los Pantanos (Blastocerus dichotomus), el Aguará Guazú (Chrysocyon brachyurus) y, en su entorno, el venado de las Pampas (Ozotoceros bezoarticus) entre otros.

El estudio continuo a lo largo de los años ha permitido establecer la presencia de unas 85 especies de mamíferos, 35 de reptiles y alrededor de 45 de anfibios. Existen aproximadamente 360 especies de aves, entre las cuales más del 90% son nativas o autóctonas de la región.

Lógicamente, casi la totalidad de estas especies goza de hábitos más o menos acuáticos.

La vegetación acuática es frondosa y cubre extensas áreas. El camalote (Eichhornia spp), es el género más extendido y conforma generalmente la base de los embalsados, junto con la Amapola de Agua (Hydrocleys nymphoides), la Ortiga Acuática (Cabomba caroliniana), el Junco (Scirpus californicus) y las Achiras o Pehuajos (Thalia spp).

En los bañados y bajos predominan las praderas de Pasto Jesuita (Axonopus jesuiticus) y gramillares de Pastito de Agua (Luziola y Leersia).

Sobre los embalsados se deposita tierra y semillas llevadas por el viento; la densidad de su base es suficiente para que sobre ellos crezcan algunas especies de tierra firme, tanto arbustos como árboles: Ceibo, Curupí, Laurel de Río, Sarnadí y Sangre de Drago entre otros.

El Ñangapiri o Pitanga, el Lapacho, el Laurel, el Ombú, el Sauce, el Timbó y el Urunday son las especies más representativas de los montes periféricos, junto con las palmeras Caranday, Pindó, Yatay y Yatay Ponhí.

En los bosques higrófilos es frecuente encontrar especies como el Arary (Calophyllum brasiliense), Higuera Brava (Ficus luschnathiana), Yerba Caona (Citronella gongonha), Laurel (Ocotea lancifolia) y Ambay (Cecropia pachystachya). Hacia el sur la vegetación se transforma en pastizales y sabanas, apareciendo densas arboledas de Algarrobo (Prosopis nigra), Ñandubay (Prosopis affinis) y Espinillo (Acacia caven).