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HISTORIA

Esta región tuvo un magnetismo especial para todos los hombres que, a lo largo de la historia, se aventuraron en su inmensidad.

Los primeros pobladores que reconoce la historia para estas tierras datan del siglo IX. Se trata de los Cara-Caras, una tribu de la etnia Caingang, quienes llegaron desde el sur de Brasil como resultado del continuo avance de los Guaraníes.

El descubrimiento de América implicó presiones sobre su territorio, tanto por parte de guaraníes como de españoles. Poco a poco se fueron recluyendo más y más adentro de los esteros, donde solo ellos sabían transitar y moverse.

Ya en épocas de la colonia española, la ocupación del territorio se inició con la fundación de la ciudad de Corrientes en 1588. Históricamente, la provincia estuvo vinculada con la actividad ganadera, primero caracterizada por las vaquerías, que progresivamente fueron dando lugar a la cría de ganado en estancias.

Con la llegada de la Compañía de Jesús, a lo largo del siglo XVII y XVIII se crearon importantes establecimientos ganaderos en todo el borde oeste y nordeste del Iberá, los cuales estaban destinados a abastecer a las misiones Jesuíticas.

La compañía de Jesús fue próspera, y permitió organizar el territorio hasta que fue expulsada de Las Américas en el año 1767. Como resultado todo el sector ocupado por la orden quedo en el abandono. Para principios del Siglo XIX, la zona de los Esteros del Iberá era considerada como un sitio inaccesible e inhóspito, refugio de fieras y hombres fuera de la ley.

Este misticismo se mantuvo durante años, hasta que finalmente en 1828, el naturalista francés Alcide D’Orbigny realizó un viaje de exploración encomendado por el Museo de Historia Natural de Paris, en el cual describió por primera vez en forma sistemática su valor escénico y biológico.

No fue hasta la década de 1930, en que la Administración de Parques Nacionales presentó al Congreso el primer proyecto de creación del Parque Nacional Iberá. Tanto éste como otros dos proyectos presentados en décadas posteriores fracasaron.

Finalmente el 15 de abril de 1983 la ley provincial 3771 crea la Reserva Natural del Iberá, por medio de la cual se garantizó la recuperación y la conservación.