El hogar del yacaré

La Nación, Publicado en Mayo 20, 2012

Por Silvina Pini

En los esteros del Iberá, este animal, antes enemigo de los chacareros, se ha convertido en un recurso ecológico y turístico, donde la cría y preservación es clave para el ecosistema

Agua es vida. Esto lo sabían los indios guaraníes que habitaban la Mesopotamia argentina y por eso llamaron Iberá e Iguazú a dos maravillas naturales donde todo gira en torno al agua. En guaraní, I significa agua; guazú, grande; y berá, brillante. Iguazú, agua grande; Iberá, agua brillante. En el noroeste de los esteros del Iberá, casi en el límite con Misiones y con el río Paraná muy cerca, está el emprendimiento Yacaré Porá, destinado a la cría del yacaré nativo para el consumo de carne y piel. El criadero se encuentra dentro de la Estancia Puerto Valle, de 10.000 hectáreas, donde también hay un vivero y donde su antiguo casco de estancia de 1868 fue reciclado y convertido en un hotel boutique.

Los indios guaraníes fueron grandes estudiosos del mundo vegetal, a tal punto que muchas nomenclaturas botánicas científicas tienen raíces en su lengua. No es casual entonces que el matrimonio de la bioquímica Silvia Gold y el psiquiatra Hugo Sigman haya comprado esta estancia en 2004 e impulsado la cría del yacaré y el vivero. Sigman se concentra en la investigación, junto con la Universidad de Quilmes y otras instituciones científicas del país y del exterior, de terapias para diferentes tipos de cáncer. También dirige varias empresas agroindustriales que patrocinan la Fundación Mundo Sano -presidida por su mujer-, una institución sin fines de lucro dedicada a la investigación de enfermedades transmisibles, como el Chagas, el dengue o el hantavirus. Juntos se escapan a su estancia correntina cada vez que pueden.

Ubicado en el km 1282 de la ruta nacional Nº 12, en Corrientes, Yacaré Porá no es sólo un emprendimiento comercial. El yacaré es vital para los humedales del Iberá, uno de los reservorios de agua más importantes del mundo. A pesar de que se los llama en plural, esteros del Iberá, el estero es uno solo, una gran extensión de agua de 13.000 km2 de poca profundidad y cubierta de vegetación en su mayor parte. Se lo ve verde, pero es agua. Se trata del humedal de agua dulce más grande de la Argentina, donde viven pacíficamente 4000 especies de flora y fauna. Los yacarés pueden medir hasta dos metros y pesar 55 kilos, se los ve solos o en grupo, sumergidos o tomando sol en un embalsado -pequeña isla que flota y se desliza con la ayuda del viento-, o persiguiendo a un carpincho desprevenido. Hasta no hace mucho el animal fue cazado indiscriminadamente hasta dejarlo al borde de la extinción, por el alto valor de su piel, muy requerida para la marroquinería, por su carne, apreciada por los lugareños, y también porque era visto como un enemigo del chacarero. El yacaré podía comerse una oveja, un chancho y hasta el perro.

Una manera inteligente de llevar adelante estrategias ecologistas es convertirlas en emprendimientos productivos. Yacaré Porá logró transformar al yacaré en un recurso de interés económico, y la caza, en protección. El Proyecto Yacaré, en Santa Fe, fue el primero en promover, en 1990, un programa sustentable para la protección de la especie, siguiendo modelos que habían funcionado en otras partes del mundo. Le siguió El Cachapé, en Chaco, en 1996, y el Proyecto Caimán, en Formosa, en 2004.Yacaré Porá fue el último en sumarse.

En lugar de cazarlos, los pobladores y el personal de las estancias cobran por informarle al criadero dónde están sus nidos, que pueden contenter hasta 37 huevos. Técnicos de Yacaré Porá los buscan y los trasladan en contenedores plásticos con el agregado de material de nido. Los pobladores no deben tocar los huevos porque su orientación en los nidos y posición respecto de los otros huevos es clave para la evolución del embrión. Cada nido es numerado y trasladado a la incubadora con una temperatura uniforme de 31°C y una humedad del 98%, donde pasarán entre 60 y 80 días. Cada caimán nacido recibe una marca en su cola, que representa el año de nacimiento y el nido al que pertenece.

Esta técnica de cosechar huevos silvestres para la cría en granjas se llama ranching o cría por rancheo, y los beneficios alcanzan a todo el ecosistema, ya que conservar el humedal para que viva el yacaré overo (caiman latirostris) y el yacaré negro (caiman yacare) puede ser más rentable que cazarlo o drenar el estero para secar la tierra y usarla para cultivo.La cosecha de huevos se realiza en diciembre, y sólo en Corrientes ronda las 20.000 unidades.

En la naturaleza, de cada 100 huevos, sólo nacen unos 40 aproximadamente, y de estos, apenas un 10 por ciento, es decir, cuatro animales, llegan al año de vida. En el criadero, de 100 huevos nacen casi 90 y, sin agentes depredadores como cigüeñas, zorros, garzas, además de los incendios, las heladas y el drenaje de los humedales, la mayoría sobrevive. El pichón llama a la madre cuando está por nacer, para que lo ayude a romper el cascarón. En el criadero, esta tarea es manual, huevo por huevo.?Las crías, de apenas 22 centímetros, son trasladadas entonces a piletones climatizados, donde reciben alimento balanceado durante once meses hasta alcanzar los 70 cm (30 más que los que hubieran tenido en el medio natural). En ese momento devuelven al estero una cantidad de ejemplares equivalente o mayor a la que habría sobrevivido en la naturaleza sin la intervención humana. La adaptación de estos ejemplares al medio silvestre es inmediata, y por su buen desarrollo corporal, son altamente resistentes a las adversidades del clima o al ataque de depredadores. A través de la utilización de sistemas de posicionamiento satelital, cada yacaré es liberado exactamente en el lugar donde se recogió el nido al que pertenecía, a menos que el área correspondiente hubiese sido víctima de incendios, sequías u otro tipo de desarreglos ambientales.

Desde el inicio de este proyecto, a fines de 2004, se han liberado 6236 ejemplares en los humedales correntinos. El resto, que nunca hubiera sobrevivido en el medio natural, se utilizó para la fabricación de carteras y botas o la creación de sofisticados platos de autor en Londres o Melbourne. Solantu, una empresa dedicada al diseño de maderas perteneciente al grupo empresario de Sigman, ya está produciendo una colección de carteras, pequeña marroquinería y accesorios de viaje.

Actualmente, Yacaré Porá cuenta con cuatro módulos con una capacidad para albergar hasta 40.000 ejemplares y acaba de concluir la construcción de un frigorífico de acuerdo con las normas requeridas por el mercado europeo para exportar carne al Viejo Continente.

La carne de yacaré es blanca y firme, con un sabor similar a la rana. Es rica en ácidos grasos omega 3, 6 y 9, que reducen los niveles de colesterol en sangre. Se come sólo la cola del animal y admite varias maneras de cocinarla. Justamente en el restaurante del hotel Puerto Valle, abierto también a los que no se hospedan, preparan varios platos: pinchos de yacaré con salsa de ostras, ravioles de yacaré y yacaré relleno con arroz al curry y leche de coco.

Quienes se hospeden en el hotel, además de recorrer el criadero y el vivero, podrán sentarse en el parque diseñado por Carlos Thays, a la vera del Paraná, y sentir el runrún del agua, realizar una caminata guiada donde a veces se ven -y se oyen- los monos carayá saltando entre palmeras, sauces, jacarandas y lapachos, que dan albergue también a garzas moras, cigüeñas y biguás.

EL SEGUNDO HUMEDAL MAS GRANDE DEL MUNDO

Entre 1.500.000 y 2.500.000 hectáreas ubicadas en el centro de la provincia de Corrientes constituyen el segundo humedal más grande del mundo después del Pantanal, en Brasil. Se trata de un ecosistema que alberga 85 especies de mamíferos, 35 de reptiles, alrededor de 45 anfibios y 350 especies de aves aproximadamente, entre las cuales más del 90 por ciento son nativas. En 1971 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza formuló un listado de humedales de protección recomendada en su primera convención, conocida como Convenio Ramsar -nombre de la ciudad iraní en la que se llevó a cabo-, e incluyó los esteros del Iberá en la nómina. Según el Convenio, un humedal se define como “una zona de la superficie terrestre que está temporal o permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan”.

Debajo de estos humedales se encuentra el Acuífero Guaraní, una reserva de agua subterránea, que ocupa aproximadamente 1.200.000 km2, y se extiende por Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. Brasil concentra el 70% de esta reserva de agua, y la Argentina el 19, con 225.000 km2. Se calcula que su formación ocurrió entre 245 y 144 millones de años atrás, en los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico inferior.

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